COMUNICADO DE LA FEDERACIÓN INTERNACIONAL DE ATEOS, A PROPÓSITO DE LA PARTICIPACIÓN DE LOS REPRESENTANTES POLÍTICOS EN EL ACTO CONFESIONAL CELEBRADO CON OCASIÓN DEL DÍA DE GALICIA

 

 

Hoy, Día de Galicia, de nuevo las instituciones laicas del estado y de la Xunta han demostrado, con su presencia en una ceremonia católica, su falta de respeto hacia nuestras leyes y hacia quienes mantenemos creencias o criterios diferentes. El señor Touriño, como representante legítimo del pueblo gallego, libremente elegido por la mayoría de los que vivimos en esta tierra, es el primer responsable de la defensa de los principios del laicismo en Galicia que, un año más, se han desvirtuado debido a la celebración de una ceremonia católica realizada como acto central de nuestra fiesta. Una fiesta que es de todos los gallegos, y no sólo de los que tienen sentimientos religiosos de carácter católico.

 

Nosotros, ateos, agnósticos y laicistas, que no creemos en la existencia de dioses ni de demonios, no nos vemos representados en absoluto en esa ceremonia ritual a la que consideramos mágica y ajena al buen gobierno de nuestra tierra. Nosotros, los ateos, hemos sido por lo tanto excluidos de una celebración que nos discrimina. Y nos preguntamos con qué derecho y bajo qué ley los representantes del pueblo han tenido a bien incumplir el precepto de la aconfesionalidad de sus cargos y excluirnos así, a cuantos libremente pensamos de modo distinto a los católicos, de una onomástica que nos pertenece a todos por derecho propio.

 

Queremos saber por qué no podemos festejar juntos este día de una forma legítimamente constitucional, laica, plural y abierta. Queremos conocer el motivo por el cual algunos representantes políticos han tenido a bien considerar que un ritual de una religión cuyos jerarcas no acatan la Declaración Universal de los Derechos Humanos -ni lo han hecho desde que en el año 1948 se instituyó como marco de convivencia de todos- es digno de monopolizar en exclusiva una festividad que es propiedad de todos y de cada uno de los gallegos, independientemente de sus creencias personales.

 

Queremos saber por qué motivo se le brinda oportunidad al arzobispo Barrios para que, con su anacrónico sermón, pretenda limitar el ejercicio de nuestra libertad democrática, acusando a los hombres y a las mujeres de esta tierra de subvertir los particulares códigos morales de la jerarquía que representa, y exponiendo impúdicamente su pretensión de seguir influyendo en nuestras conciencias. Amparado en el carácter oficial de la fiesta, monseñor se ha burlado de las decisiones de nuestro pueblo soberano, aprovechándose de una celebración festiva gallega y no sólo católica.

 

Urge una justificación y una disculpa de los representantes de la Xunta que acudieron a ese acto religioso, pero también un compromiso: que el año próximo podamos, juntos, celebrar el día de todos. Y, como corresponde por ley y por razón, de una forma aconfesional.

 

A la espera de la disculpa pública que solicitamos y del cumplimiento riguroso de la ley exigible a nuestros gobernantes, no nos resta sino insistir en que un aspecto fundamental de la normalidad democrática de las instituciones públicas es su estricta neutralidad en materia de religión. Sólo así será posible la defensa de los valores cívicos y éticos sobre los que asentar la convivencia entre todos los ciudadanos.

 

 

Javier Cabo,

Responsable de la sección gallega de la FIdA

(Federación Internacional de Ateos),

en Cedeira, a 25 de Julio de 2006, día de Galicia.