COMUNICADO DE
Hoy, Día de Galicia, de nuevo las instituciones
laicas del estado y de la Xunta han demostrado, con
su presencia en una ceremonia católica, su falta de respeto hacia nuestras
leyes y hacia quienes mantenemos creencias o criterios diferentes. El señor Touriño, como representante legítimo del pueblo gallego,
libremente elegido por la mayoría de los que vivimos en esta tierra, es el
primer responsable de la defensa de los principios del laicismo en Galicia que,
un año más, se han desvirtuado debido a la celebración de una ceremonia
católica realizada como acto central de nuestra fiesta. Una fiesta que es de
todos los gallegos, y no sólo de los que tienen sentimientos religiosos de
carácter católico.
Nosotros, ateos, agnósticos y laicistas, que no
creemos en la existencia de dioses ni de demonios, no nos vemos representados
en absoluto en esa ceremonia ritual a la que consideramos mágica y ajena al
buen gobierno de nuestra tierra. Nosotros, los ateos, hemos sido por lo tanto
excluidos de una celebración que nos discrimina. Y nos preguntamos con qué
derecho y bajo qué ley los representantes del pueblo han tenido a bien
incumplir el precepto de la aconfesionalidad de sus
cargos y excluirnos así, a cuantos libremente pensamos de modo distinto a los
católicos, de una onomástica que nos pertenece a todos por derecho propio.
Queremos saber por qué no podemos festejar juntos
este día de una forma legítimamente constitucional, laica, plural y abierta.
Queremos conocer el motivo por el cual algunos representantes políticos han tenido
a bien considerar que un ritual de una religión cuyos jerarcas no acatan
Queremos saber por qué motivo se le brinda
oportunidad al arzobispo Barrios para que, con su anacrónico sermón, pretenda
limitar el ejercicio de nuestra libertad democrática, acusando a los hombres y
a las mujeres de esta tierra de subvertir los particulares códigos morales de
la jerarquía que representa, y exponiendo impúdicamente su pretensión de seguir
influyendo en nuestras conciencias. Amparado en el carácter oficial de la
fiesta, monseñor se ha burlado de las decisiones de nuestro pueblo soberano,
aprovechándose de una celebración festiva gallega y no sólo católica.
Urge una justificación y una disculpa de los
representantes de la Xunta que acudieron a ese acto
religioso, pero también un compromiso: que el año próximo podamos, juntos,
celebrar el día de todos. Y, como corresponde por ley y por razón, de una forma
aconfesional.
A la espera de la disculpa pública que
solicitamos y del cumplimiento riguroso de la ley exigible a nuestros
gobernantes, no nos resta sino insistir en que un aspecto fundamental de la
normalidad democrática de las instituciones públicas es su estricta neutralidad
en materia de religión. Sólo así será posible la defensa de los valores cívicos
y éticos sobre los que asentar la convivencia entre todos los ciudadanos.
Javier Cabo,
Responsable de la sección gallega de la FIdA
(Federación Internacional de Ateos),
en Cedeira, a 25 de Julio de 2006, día de Galicia.